Venta de libros de segunda mano. Amplia selección de títulos de diferentes géneros y temáticas.
Esta sugerente y angustiosa obra de la narrativa suiza traslada al lector a un pequeño y apacible pueblo de montaña en los Alpes, cuya aparente tranquilidad se ve alterada por la irrupción de un misterioso forastero llamado Branchu. El enigmático hombre, que cojea levemente y ejerce el oficio de zapatero, se instala en la comunidad despertando simpatías inmediatas debido a su excelente disposición, sus precios bajos y un sorprendente don para sanar dolencias físicas. Sin embargo, bajo esta fachada de generosidad y aparente honestidad, se esconde una fuerza corruptora que personifica al mismísimo diablo, quien busca someter a la población sirviéndose de sus debilidades mundanas.
El nudo de la trama expone la progresiva decadencia moral y social que sufre la aldea tras experimentar una inicial e inédita prosperidad material impulsada por las artes del extranjero. A medida que los meses avanzan, una serie de catástrofes inexplicables, enfermedades extrañas que diezman tanto al ganado como a los pobladores, y comportamientos violentos e inmorales comienzan a apoderarse de las familias. La codicia, la soberbia, la embriaguez y la traición se propagan sin freno por los hogares, revelando de forma descarnada cómo la mayoría de los habitantes prefiere ceder ante la tentación y los vicios antes que resistir con entereza ética frente a la invisible pero destructiva influencia que los atenaza.
El desenlace adquiere dimensiones verdaderamente espectaculares y apocalípticas al retratar la profunda fragilidad de la naturaleza humana cuando es despojada de sus valores fundamentales. A través de una prosa intensamente poética y de corte lírico, el autor plasma el contraste trágico entre aquellos pocos justos que resisten en la miseria absoluta y la colectividad cegada que ha entregado su alma por un bienestar ilusorio. La novela concluye como una atemporal y lúcida alegoría sobre el eterno conflicto entre el bien y el mal, funcionando además como una advertencia premonitoria sobre la facilidad con la que una sociedad entera puede dejarse arrastrar hacia el caos y la autodestrucción espiritual.