Venta de libros de segunda mano. Amplia selección de títulos de diferentes géneros y temáticas.
Cuando en 1952 la revista “Science and Society” publicó un nuevo artículo sobre la discusión que, desde hacía dos años, mantenían Maurice Dobb y Paul Sweezy en torno al libro del primero “Estudios sobre el desarrollo del capitalismo” y que significó el inicio del importante debate sobre la transición del feudalismo al capitalismo, Hachiroemon Kohachiro Takahashi (1912-1982) empezó a ser conocido entre los historiadores occidentales. La sorpresa inicial que produjo el hecho de que un historiador japonés se atreviera a terciar en la polémica, dejó paso muy pronto al reconocimiento a la valía de un hombre que no sólo tenía detrás una obra considerable, aunque desconocida en Europa, y que trataba cuestiones como la formación del Japón moderno (1946), la génesis del capitalismo (1950) y la estructura de las revoluciones burguesas (1950), sino que además era un buen conocedor de la obra de Marx y de la historia europea de las épocas moderna y contemporánea. Reconocimiento al que contribuyeron activamente sus relaciones con los historiadores franceses de la revolución (fue discípulo de Georges Lefebvre y amigo personal de Albert Soboul), así como su participación en congresos y conferencias internacionales y la publicación de sus artículos dedicados a tratar temas relacionados directamente con el desarrollo del capitalismo en el Japón, en importantes revistas europeas de historia. Resultado de todo ello fue la iniciativa de recopilar en un libro algunos de sus trabajos, con el doble objeto de dar a conocer a un público más amplio que el de los especialistas la obra de este historiador, y de ampliar la perspectiva occidental de los problemas de la transición con un nuevo punto de vista que permitiera la comparación histórica. Iniciativa tomada por Albert Soboul y que se hizo realidad a principios de 1983, pocos meses después de que tanto Takahashi como Soboul hubieran fallecido. Afortunadamente para nosotros, y en ello hay que reconocer el bien hacer de la editorial Crítica, la edición española de este libro no ha tenido que esperar muchos años para ver la luz. En cierto sentido se puede considerar que “Del feudalismo al capitalismo” es el legado europeo de Takahashi. Una puerta abierta que, salvando la muralla del idioma, permite a los historiadores europeos adentrarse, aunque sea de forma limitada, en la historia del Japón. En el libro se recogen cinco trabajos, publicados originalmente entre 1952 y 1976, que abordan temas en apariencia tan dispares como son los problemas teóricos de la transición del feudalismo al capitalismo referidos concretamente al debate Dobb-Sweezy, el papel jugado por la Revolución Meiji en la historia agraria del Japón, la evolución de la propiedad de la tierra en el Japón de los siglos XVI-XX, los movimientos campesinos y la conflictividad agraria o la formación de las clases obreras en el Japón contemporáneo. Sin embargo, por debajo de esta aparente disparidad, existe un hilo conductor que enlaza estrechamente unos con otros, hasta conferir al libro una inesperada homogeneidad. El tema que subyace a todos ellos es el de la aparición y desarrollo del capitalismo, y la preocupación a la que responden es la de plantearse los problemas que ello produce en el marco concreto de una sociedad oriental, como la japonesa, en la que la cuestión43-95-thickbox de la tierra tiene una importancia fundamental. En su participación en el debate de la transición, Takahashi había hecho ya especial hincapié en el tema de la propiedad de la tierra y de la renta agraria como claves para una correcta comprensión del declive del feudalismo y del surgimiento del capitalismo. Su insistencia en estas cuestiones respondía a su profundo conocimiento de la historia del Japón, que le había llevado, junto a otros historiadores de su país, a concluir que el fracaso de la modernización de la sociedad japonesa, iniciada con la Revolución Meiji en el último cuarto del siglo XIX, residió precisamente en la forma como ésta había resultado el tema agrario. Comparándola con el modelo que consideraba clásico de revolución burguesa, el francés, la Revolución Meiji aparecía como una revolución burguesa fracasada (no auténtica), que al perpetuar unas relaciones agrarias de carácter semifeudal, había condicionado el desarrollo del capitalismo japonés. El resultado fue un capitalismo débil y estatalizado que necesitó la derrota del país en la Segunda Guerra Mundial para recomponerse bajo la batuta de la potencia triunfadora. La reforma agraria de 1945, impulsada y controlada por los americanos, y en cuya elaboración colaboró el propio Takahashi, significó el punto de partida de la verdadera modernización del Japón, al entregar la tierra a los campesinos y permitir con ello el desarrollo pleno del capitalismo. En torno a estas cuestiones giran todos los artículos contenidos en este libro, cuya mayor virtud es la de hacer comprensible algunos de los problemas fundamentales que están en la base de la formación histórica del Japón actual. Su interés es por tanto indudable, no sólo por dar a conocer la obra de este gran historiador, lo que en sí mismo ya resulta importante, sino porque permite ampliar la perspectiva eurocéntrica con que generalmente ha sido estudiado el tema de la aparición y desarrollo del capitalismo, al ofrecer una caracterización general de la vía seguida por un país oriental. La obra de Takahashi es en este aspecto una sugerente invitación a la reflexión y a la comparación histórica; a condición, eso sí, de que el tema del desarrollo del capitalismo siga teniendo interés, más allá de la vieja polémica sobre la transición